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La renta fija y la importancia de mantenerse activos

  • 09jun 17
  • Lynn Chen Head of Total Return Bond, Fixed Income - Americas

Al envejecer, uno de los consejos más comunes que escuchará será manténgase activo. Esto se refiere casi siempre a la importancia del ejercicio y su papel para mantener su salud, pero lo mismo puede decirse cuando se piensa en la renta fija como parte de su asignación de activos.

La renta fija desempeña un importante papel a la hora de ayudar a los inversores a preservar el capital y generar rentas, gracias a que el pago regular de cupones actúa como una fuente estable de ingresos año tras año. Cuando un inversor particular envejece, la sabiduría de inversión colectiva ha sido moverse hacia una mayor asignación en renta fija. Pero en el entorno actual de bajos tipos de interés, los inversores se han estado cuestionando este enfoque. Después de todo, ¿qué de bueno tiene invertir en renta fija si no se recibe un gran rendimiento?

Pero aceptar este reducido punto de vista supone ignorar un panorama más amplio y podría llevar a que pasen desapercibidos otros beneficios que puede ofrecer la asignación en renta fija. El papel principal de la renta fija siempre ha sido preservar y proteger el capital; el reparto regular de rentas es secundario. Además, los bajos tipos de interés no han erosionado el poder adquisitivo de los ahorradores que invierten en esta clase de activo, ya que la inflación ha estado bien controlada durante los últimos ocho años.

Asimismo, aunque los activos que son percibidos como de riesgo (como la renta variable estadounidense) han disfrutado de un comportamiento claramente decente en los últimos años, si miramos a periodos de tiempo más largos, como desde comienzos de siglo, sus retornos todavía siguen asimilándose a los retornos acumulativos de los bonos, como se ve en el siguiente gráfico. Y estos perfiles de retornos se lograron con una volatilidad significativamente más baja en comparación con estos activos de mayor riesgo.

Volatilidad de la clase de activo (desviación estándar anualizada de los retornos mensuales) frente a retornos anualizados, 2000-2017

Fuente: Morningstar a 30 de abril de 2017. Rentabilidades pasadas no son indicativas de resultados futuros. Los bonos del Tesoro estadounidense están respaldados por la plena confianza y crédito del gobierno de Estados Unidos.

Cuando los tipos de interés suben

En un entorno de subidas de tipos de interés, la renta fija sigue siendo una parte importante de la cartera, pero hay que considerar diferentes riesgos. A medida que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se embarca en una senda de normalización gradual de los tipos de interés en Estados Unidos, puede que veamos los tipos de los bonos del Tesoro subir entre 100 y 200 puntos básicos durante los próximos años*. Como resultado, se espera que aumenten las primas de riesgo en productos de diferencial (como el crédito en grado de inversión y los bonos de alta rentabilidad), ya que una gran cantidad están actualmente cerca de mínimos históricos. Debido a que el precio de los bonos se mueve de forma inversa a los rendimientos, muchos inversores minoristas puede que descubran repentinamente que sus fondos de renta fija pueden perder valor.

De esta forma, hay determinados atributos que se vuelven más importantes para una estrategia de renta fija, para que pueda ayudar a la cartera a protegerse frente a estos riesgos. Primero, la estrategia debería tener la capacidad de mover la duración a cerca de cero. Esto reduce la sensibilidad de la cartera a los movimientos en los tipos de interés. Otra herramienta que los inversores en bonos deberían tener a su disposición es la capacidad de invertir en mercados de bonos más allá de sus países de origen. Esto se debe a que los mercados extranjeros pueden estar en puntos diferentes de su ciclo económico o monetario, donde los bancos centrales están a la espera o recortando los tipos de interés. Por ejemplo, los bonos del gobierno de Indonesia han experimentado una apreciación de capital mientras los tipos de interés estadounidense subían durante los últimos 12 meses. Finalmente, una estrategia de renta fija debería ser capaz de transformar su perfil de riesgo de forma activa y de evitar la persecución ciega de rendimientos cuando los niveles de rendimiento y los diferenciales están comprimidos. Por ejemplo, no es prudente mantener una gran exposición a bonos corporativos de baja calidad, desde nuestro punto de vista, dadas las elevadas valoraciones y a pesar de los fundamentales favorables a medio plazo.

Mantenerse activos

Un enfoque activo para gestionar renta fija posee todas estas cualidades. Sin embargo, los gestores activos se enfrentan a un entorno cada vez más competitivo, ya que la amenaza de la inversión pasiva les obliga a demostrar su valía. En una menguante industria de gestión activa, solo sobrevivirán los más fuertes. Los inversores necesitarán prestar una gran atención a los procesos de gestión y a los resultados a largo plazo.

Muchos inversores incluso se están preguntando por qué deberían invertir en fondos de bonos gestionados activamente. Creemos que hay al menos dos buenas razones. La primera, a diferencia de los índices de renta variable, que de alguna manera siguen el crecimiento de la economía o tecnología, los índices de bonos ilógicamente llevan a los inversores a activos con fundamentales deteriorados. Cuanta mayor deuda emita una entidad, más aumenta su participación en el índice y, como resultado, los inversores pasivos terminan teniendo una porción mayor de bonos emitidos por una compañía con un perfil de apalancamiento peor.

El entorno de bajos tipos de interés de la última década ha animado a las empresas y los gobiernos a aumentar su endeudamiento y extender los vencimientos de su deuda. Por ejemplo, las empresas estadounidenses emitieron un 30% más de bonos de larga duración en 2016 en comparación al año anterior. El Tesoro de Estados Unidos también ha estado emitiendo una gran cantidad de bonos a treinta años y recientemente ha sugerido la idea de lanzar bonos a cincuenta años para financiar el potencial estímulo fiscal en 2017.

Esto naturalmente ha extendido el perfil de duración de los índices de bonos. El índice de mercado de bonos más comúnmente empleado, el Bloomberg-Barclays Aggregate Bond Index, ahora tiene una duración (o sensibilidad a los tipos de interés) de 6 años en comparación a los 4,5 de 2007. Esto implica que los inversores pasivos están un 30% más expuestos a subidas de los tipos de interés ahora que de lo que estaban hace diez años.

En segundo lugar, la flexibilización cuantitativa y la baja financiación de pasivos públicos a largo plazo han creado una distorsión significativa en el mercado de bonos debida a la influencia dominante de los inversores no económicos, como los bancos centrales, que compran bonos sin considerar el retorno total. A medida que los bancos centrales comienzan a normalizar unas políticas monetarias sin precedentes históricos de referencia, los tipos de interés inusualmente bajos y las primas de riesgo crean una demanda de más análisis fundamental y de gestión del riesgo. Bajo estas circunstancias, los gestores que pueden invertir con confianza en grandes cantidades de activos fuera de un índice y que cuenta con un conjunto de oportunidades más amplio en el que escoger están mejor posicionados para ofrecer retornos ajustados al riesgo.

Un simple hecho que los inversores en bonos deberían tener en mente es que, a largo plazo, el retorno de sus carteras se derivará principalmente de la renta. Y la renta fija será uno de los contribuidores principales en este sentido, siempre que la estrategia sea lo suficientemente ágil como para adaptarse a entornos de mercado cambiantes. Con este enfoque, permanecer activos es fundamental.

* Las previsiones y estimaciones se ofrecen como opinión y no reflejan la rentabilidad potencial, no están garantizadas y los acontecimientos o resultados actuales pueden variar materialmente.

Información importante

Los valores de renta fija están sujetos a determinados riesgos entre los que se incluyen, pero no están limitados a: de tipo de interés (los cambios en los tipos de interés pueden provocar caídas en el valor de mercado de una inversión), de crédito (cambios en la condición financiera de un emisor, prestatario, contrapartida o colateral subyacente), de pago anticipado (los emisores de la deuda pueden repagar o refinanciar sus préstamos u obligaciones antes de lo esperado), de call (algunos bonos permiten a los emisores reclamar un bono para su reembolso antes de su vencimiento), y de extensión (los pagos principales pueden no realizarse tan rápido como se anticipaba, provocando que aumente el vencimiento esperado de un valor).

Los valores extranjeros son más volátiles, más difíciles de valorar y menos líquidos que los valores estadounidenses. Están sujetos a una contabilidad y estándares regulatorios diferentes y a unos riesgos políticos y económicos también diferentes. Estos riesgos son mayores en los países que forman los mercados emergentes.

Crédito de la imagen: Ernst Photography / Alamy Stock Photo